14/11/2009

Una casa es un patio, mañana entera, un corral al fondo: los conejos, la gavillera ...




Gavillera. Mixta/papel 147x140 cm, Octubre 2009

"He cogido tantas veces este cuaderno
para escribir y lo he dejado como estaba,"

He cogido tantas veces (fragmento) Sumar y Restar. Javier Aguirre Gandarias
.

Fue la herencia paterna que recibimos: ciento veinte conejos. Grandes, medianos, recién nacidos. Además, naturalmente, de todo lo sabido que se lleva consigo entrevenas y el alma. El parecido. ¡Ay que verde vejiga, que mala madrugada!.
Me recompongo por si influyera este lamento mío al compartirlo. Conejos, que tesoro, biennacidos conejos. Alimento diario por si acaso y moneda de trueque. Ciento veinte y no sé que fue de ellos, que pasó, dónde fueron.
Nos veía, esperanzado, crecer nuestro padre. Ganar altura. El primero que llegó a los pedales de la bicicleta fue Pepe. Confieso que siempre tuve cierta resistencia al crecimiento. Modorro. Me mandaba mi padre al taller de Agapito. Enfrente. El zapatero constante. Quizá pensaba que ese oficio era mejor para mi, cuando me sentaba en el taburete junto al barreño de buscar las fugas, los pinchazos de los neumáticos. Tan mirón en el interior del taller.
Llevaba papá cogido del sillín apenas dos pasos, luego como voluntad compartida mi hermano mayor continuaba solo, derecho a casa a excepción de una curva peligrosa a la izquierda. Un pequeño repecho y ahí estaba mi hermano triunfante de la vuelta del trabajo de nuestro padre. Del taller a casa, media manzana. Pocos metros. Aprendió rápido a mantenerse en equilibrio y con el atrevimiento vino lo demás. De inmediato pudo llevarme, henchido de responsabilidad en la parrilla de atrás, porta equipajes, porta hermanos, porta sacos de amapolas para los conejos. Preferían la alfalfa recién cortada, el alimento principal de la vaquería de arriba de la calle.
Cogíamos con mi madre ramilletes de ellos que luego iban a parar al fondo del saco. Nosotros con las manos, mi madre se ayudaba del mandil y nos ganaba siempre cogiendo. Sabía andar en las cunetas, era alante, en la carretera de Torrenueva y Santa Cruz de Mudela. Entre piedras, cardillos, hinojo y romero. Frescas amapolas recién surgidas libremente diseminadas en el paisaje. Entre sembrados alineados de buen cereal, trigo verde, candeal. Espigado futuro que mecía el aire. Había que coger dos sacos cada vez. Luego del aprendizaje íbamos solos. Voracidad vegetal de animal herbívoro. A ratos confundíamos con alborozo su función alimenticia y los mirábamos como el Loro que nos presentara Javier Aguirre Gandarias:

Tiene un ojo cerrado
y otro abierto. El loro tuerto!
¿Cantar? No canta.
¿Reír? No ríe.
¿Posee alguna gracia? Ninguna. El loro tuerto!
¿Ha aprendido a amar? No ha aprendido.
pero subo las escaleras corriendo,
para verle, con al corazón impaciente:
¿Le habrá ocurrido algo?
Le doy de comer, le hablo al oído, le mimo
y me mira fijo, fijo, con su ojo demoníaco. El loro tuerto!

Incontinentemente felices. Como niños. ¡Tan numerosos!. Y nuestro padre con ese ejercicio siempre de tablas y clavitos, de bisagras de caucho y tela metálica muy fina que siempre se me ha antojado lo más difícil del mundo colocar: tan derecha tan tensa. Hexagonal en cada una de sus celdillas y unos cerrojitos fabricados en casa con un hierro y chapa de lata de aceite para automóvil. Había en casa algunos botes de verde y rojo BH. Para reparar raspones de los cuadros de las bicicletas y yo con un sólo pincel me sentía iniciador de un nuevo juego pintando la pared de mi habitación que daba a la calle. Había que estar siempre en contacto con los amigos.
No eran tiempos ociosos aquellos años. Siempre había algo que hacer. Siempre. Habitáculos, separadores para la coneja en celo y la por parir, cuidados para la prole. Hacía mi padre unos comederos de chapa contorneada y pisada, como los harían en Méjico.
Mientra ocurría todo esto nos aventurábamos por las alturas en ejercicio y prueba de que no había miedo ni vértigo. Desde aquel conjunto de haces de sarmientos que daban techo a los animalitos se divisaba el cerro. Más cerca, el cercado abandonado contiguo al corral. Y mirábamos muy atentos en busca de algo, que tal vez fuera prohibido o que tan solo estuviera allí. Y no había nada nunca excepto la quietud, un poco de mala hierba entre una desmandada higuera con higos hueros.
Eran, miraras donde miraras, cuadros, estampas con figura siempre que volvíamos abstractos tal vez por la impaciencia, por la prisa.
Tuvimos en la Virgen de La Cabeza un sustituto de maestro que se ganaba nuestro silencio y respeto pintando con tiza unos caballos bien nutridos, reales, maravillosos a pizarra entera. Recuerdo con gratitud que pensaba entonces que era magnífico. Mientras estuviera ese dibujo no habría en el encerado otra cosa. Cosas mías.
No dejaré de contarme aquí estas cosas. De renovar esperanzas perdidas, emotivos o locuaces silencios. Alegrías. Al final uno es de lo que está hecho. Lo dice Iriondo en el texto que ha realizado para la exposición de Antón. De propia voz y en palabras de otros. Un saludo. Salud.


07/11/2009

Una casa es un pozo, una higuera, una cocina




Una higuera. Mixta/papel 140x140 cm 2009

... que clase de libertad van a darte.
"Yo me quedo" Pablo Milanés

Me quedaría, aquí, cuidando del balcón. Detrás de los cristales. Mirando cómo el viento zarandea el Ficus cargado de años. Los geranios. Las adormecidas, verdes, plantas que nos revitalizan a diario. Aquí se halla la fábrica del viento y conozco otro lugar con esas características: el arco que da paso histórico al pueblo burgalés de Covarrubias, Arco de Santa María. Lugar dónde se cierra el paso a los vehículos, lugar que viera lo que viera. Tanto.
Este balcón nuestro rectangular es menos transitado que esa pieza histórica que cruzamos camino de Pelusa, la tierra cerrada de nuestros amigos Tere y Pedro José a las afueras.
Escribo en esta calle interior semiprivada de Zabálburu con el protocolo del invierno presentándose. No muy lejos de aquí, en los puntos más altos el agua con el frío se convierte en nieve.
Está lloviendo y me acuerdo de Alday aldeano fuerte y grande, añejo y noble como un buey. Subía él. Bajaba yo. La cuesta de Elejalde. A la altura del cementerio, lloviendo a cántaros: Suave, suave, decía. Cuándo llueve hay que andar tranquilo, si no coges las gotas tuyas y las de alante. Alday agarrado siempre, paseando, a su vara de avellano de dos metros, con su txapela grande.

En el 67 ó 68 mi padre cerró el pozo interior de la casa. Teníamos nueve, siete, cinco, tres, uno años los hermanos. Demostrábamos correa suficiente y altura para asomarnos por el brocal de piedra al redondo vacío. Nunca se sabe dónde se encuentra la curiosidad. Y precipitarnos abajo. Cerrado a cal y canto dio lugar, luego, a un aparador para la mesa de la cocina. Hacíamos toda la vida allí. La cocina es el corazón de las casas. Los patios abiertos el pulmón, bien regados desde la mañana. En el nuestro siempre colgaron floridos geranios y demás plantas. Mi madre, del campo, siempre tuvo buena mano para ellas. A veces pienso cómo llegó a tener tantas sin comprarlas. El dinero era para otra cosa. Un esqueje de aquí, la buena vecindad y alguna que traía mi tía Tomasa de la rebusca, del campo.
A grandes males, grandes remedios. Al quitar el brocal de piedra se dieron cuenta del porqué la higuera estaba tan saludable. Tantos higos, tantas brevas. Y es qué todas las raíces se dirigían allí a compartir el agua, el frescor con los melones y las sandías que mi padre metía en un cubo y lo ataba pozo abajo a un metro del agua. Una buena sandía no debe caber en ningún frigorífico. Las buenas son las grandes. -Se rajan las gordas!! gritaba el melonero en la Trinidad, la Mesta, La calle del Convento ...
El patio empedrado de la casa estaba abultado también por la presencia de esas raíces. Llegaba la higuera al tejado, abundante en su copa, con un tronco derecho estilizado de podas sucesivas. Responsables. Tenía para nosotros, chicos, la altura del vértigo. Daba sombra al patio toda la primavera y el verano. Y aprovechó mi padre la obra del tapiado del pozo para hacer un cuarto de baño. Habida cuenta de que no era necesaria la basura. Antes de los calores varias personas hacán la labor de sacarla, tan útil para la tierra luego, para el campo. Del retrete a la calle, en espuertas. A veces, atravesando toda la casa, del corral a la calle. En las casas con tierra echaban con la orca paja. Facilitaba el sedimento y la tarea. Puso un grifo en el patio que aún existe. Suficiente. Había un dicho entonces que tendrá vigencia, pienso, siempre:

Aunque manden las derechas, aunque mande el comunismo, los que sacan la basura casi siempre son los mismos.

Ahora en todas las casas, aparentemente, hay cuartos de baño, progresivamente desaparecieron los retretes. Se jubilaron, desaparecieron, los que sacaban el estiércol a espuertas. No obstante, hay muchas cosas que no han desaparecido. Hay quién no sabe andar sino es con el corazón fuera del pecho.
Volviendo a Vergilio Ferreira. Pensar. Acantilado 138
"Uno de ellos era muy inteligente y lo aprendió todo, lo entendió todo y se llevó todo eso consigo cuando murió. El otro era razonablemente estúpido e inventó un modelo perfeccionado de sacapuntas. Y existió más."

El proceso del progreso.

27/10/2009

Fábrica de sueños (2001) de Antón Hurtado

Siempre me llamó la atención la edad en que murió mi padre. Avelino. José la ha pasado ya, mi hermano mayor. Os digo que allí en ese año cruel de nuestra peculiar, familiar, historia conocí el frío. Y ninguno vendrá, tan gélido, después, que sea como aquel. Tan absoluto. Tan soberbio. Tan obscuro. Así es que estoy prevenido a los inviernos.

Decidí con Antón, ayer, poner aquí este testimonio. De Prosas apátridas de Julio Ramón Ribeyro. Verdaderamente nos preocupan las mismas derivas.

"Dentro de algunos años alcanzaré la edad de mi padre y, unos años después, superaré su edad, es decir, seré mayor que él y, más tarde aún, podré considerarlo como si fuese mi hijo. Por lo general todo hijo termina por alcanzar la edad de su padre o por rebasarla y entonces se convierte en el padre de su padre. Sólo así entonces podrá juzgarlo con la indulgencia que da el ser mayor, comprenderlo mejor y perdonarle todos sus defectos. Sólo así, además, se alcanza la verdadera mayoría de edad, la que extirpa toda opresión, así sea imaginaria, la que concede la total libertad" (Prosas apátridas, 36. Seix Barral 2007).

Si alguna vez, un ojo educadísimo, crítico y certero, comisariara una exposición colectiva de pequeña escultura y contara, suponiendo, con esta que veis, debería pedírmela a mi. O a Maite que también le ha cogido aprecio. Es una silenciosa pieza que en su mixtura de materiales y pintura reposa en el "globe" que compramos en Almonedas hace años. Surgida del ejercicio del autor en el boceto. En el dibujo mínimo. En la capacidad de atracción del objeto artístico. Las cuatro rayas preparatorias de la acuarela. Los palos del sombrajo de los espantapájaros. La espina en el pescado. Su cultura y la intuición. Tan sólo en eso... En materializar tal vez el pensamiento. Hicimos una así, parecida, subida de escala hace años. En agosto. Frente al puente de Calatrava. Ahora el original, el físico, la maqueta, forma parte de la colección del artista. Diminuta también. Preciosa. Blanca. Como esta "Fábrica de sueños", silenciosa también en su reclamo. Pequeña, Chiriquiana, al decir de Bonet en el catálogo de Antón de este año en el Gustavo de Maeztu. Metafísica. "De abajo arriba", ¿recordáis?.
Están ya construidos los lugares: grandes, no tanto como un continente o el Mundo; pequeños, no tanto como una barca en Ruidera, en la laguna. Una barca de agua dulce. Cosa tan frágil. Sedente. Las personas, el hombre y la mujer son tan sólo, inicialmente, la escala, la cuña pericial para averiguar los contenidos de lo construido.
Luego, no se sabe ciertamente, como quedan huérfanos esos espacios. Grandes y pequeños y en desuso. Con suerte vigilados cortesmente por los vecinos colindantes, bulliciosos, que delatan también con su alegría el abandono. El brutal, doloroso abandono. Tan sólo en ocasiones, para el paseante ajeno, romántico abandono. Así reza en los papeles turísticos de Luso (Portugal). Pueblito construido al abrigo del palacio Manuelino de Bussaco y sus jardines espléndidos. Príncipe de las importancias. "El Balneario de Luso y centro popular de salud sumido en un romántico abandono"... Pero funcionando. Con sus mayores atendidos, sentados por allá los evidentes. No tan sólo esperando que el trámite sea lo más leve, lo más digno posible ...
Necesitaríamos nosotros un cercado cerrado, abandonado, de esos, para toda esta obra acumulada y de otros tantos artistas, amigos didácticos. Fundamentales. ...Y las mías.
Todas estas cosas que guardamos esperando ser mostradas como merecen, aunque eso no es problema. Nosotros esperamos también. Andamos juntos.
Me une a Antón un gran aprecio. Lo conocí porque él quiso. Afortunadamente. Caminante inquieto, luchador de sociales luchas. Partidario de propósitos imposibles. Solidario con los balbuceos primeros de los novatos. ¿El arte maduro?, ¿el arte joven?. "Que eso es lo que nos pierde en la vida. El brillo joven y el buen acabado", diría Antonio Saura a su hermana Angeles, en La duda. Galaxia Gutemberg. Solos también. Hay una edad que nos iguala a todos como género. La edad de los problemas. Cuando el trabajo no tiene otro camino que el de la acumulación y se sabe inédito, invisible, año tras año. Es una edad naturalmente, anterior a la edad imprecisa, rasuradora, del silencio eterno. Lo saben todos los que nos faltan, los que se fueron en silencio y los que lo dejaron escrito en sus diarios, en su correspondencia, en sus textos. De lo que se trata, ahora, es de aquello que te llama. A medio metro de ti. Y te recuerda lo que eres. Y seguramente te da un tirón, un pequeño calambre en la columna, por adentro; y te pone la carne de gallina. Un escalofrío. Y ocurre, también, con las canciones. Y te reclama. Para bien o para mal. Te reclama.
Me recomendó trabajar sin cansancio. Daba yo entonces mis primeras pinceladas. Recuerdo que con esa opinión, inesperada, di por bien pagada aquella exposición. Hasta ahora que tomamos café y unos vinos de tarde en tarde. -Lo que haces está bien, dijo. Receptivo. Sabía que había en sus palabras un tilde sincero, enfático, alargado en la "en". Bieénnn.
Siempre quise tener obra de Antón Hurtado y esta llegó cariñosamente. Motivada por no sé que celebración o urgencia de ánimo. Celebraciones. Fines de año. La Navidad nos hace frágiles. Nosotros tan ateos. Celebramos el frío que cala los huesos en Viloria, en Santa Coloma, Rioja arriba, allí dónde lo haya. El frío hermana, amigo. Y la pintura.
He de agradecer aquí a Antón la confección de la cabecera de este blog y el pequeño pixelado retrato del perfil. Comparece por esta casa alguna obra más que quizá formen parte de otra entrada en esta colección. Un paisaje colgado en un redondo sol surgido de una blonda de rosco de reyes...
Cuando por noviembre de 2007 me disponía a cerrar por inventario el espacio donde disfruté la residencia en Bilbaoarte, abarrotado de pintura, objetos, como participante de unas "Bodas de Camacho" donde se sabe que todo fue sobrado y abundante, llegó esta postal. Curiosa. Única de Ballycastle. Irlanda. Allí se fué el autor el último trimestre a buscarse. A encontrar motivo para sus nuevos cuadros, a comunicarse con nuevos paisajes y esculturas con latas de conserva. Pequeñas también. A adivinar acuarelas en sus acantilados y hacer suyos todos los pabellones redondos, enigmáticos que pueblan con marco rural el horizonte. Y es una obrita a la que le tengo un cariño irrenunciable. Por su sentido de la oportunidad, aquellas Navidades de 2007. Aquel invierno. Embalando, revolviendo en los poemas de Juan Eduardo Cirlot. "En la llama", Siruela, 219.
Tarjeta anagrámica. Postal minimalista, deseándonos felicidad. Y se me fue la cabeza de inmediato al conjunto de postales, felicitaciones, deseos de un futuro mejor que vi de mi admirado Lubertus Jacobus Swaanswijk. Lucebert y su poesía en la Fundación Antonio Pérez de Cuenca. Conjunto singular de arte correspondencia donde parece que se adivina un requisito previo: ser devueltas a su autor o a sus herederos para ser mostradas luego. Así como nuevo homenaje a los amigos que creemos tener o que realmente tenemos. Cumplida ya su función boomerang que seca el vuelo del ave y vuelve a su remitente. Allí están en la Antonio Pérez, un centenar y pico, en el barrio alto, entre casas colgadas y el puente de hierro.
Ahora que sigo conformando mi opinión sobre el Arte, que vivo, trabajo, leo con voluntad de hacerlo, confieso que hay algo que valoro mucho: la generosidad. No me refiero al hecho de dar o regalar. Es una postura que me reservo. Me refiero a que la obra en sí debe, para mí, ser generosa. En su realización, en su temática, en su armonía, en su desarmonía. En su interpretación. En su denuncia. En su rebelión... Con su montón de huesos el artista debe mostrar las dificultades que sufre su trabajo. Dejar huella. Andar en el punto más curvo de la recta.
Dice Plá en "Vida de Manolo"(Destino). En boca de Manolo Hugué: "De todos modos, es necesario trabajar, y lo que se llama cultura ha de servir, no para justificar los errores que uno comete sino para llegar a tener la malicia suficiente para no equivocarse nunca".
Intuición.
Leo cuando escribo y viceversa... subrayo. Tengo frente a mí el tarjetón de la próxima, inmediata, exposición de Antón en Bilbao. Dice ...al otro lado del horizonte. Y allí se puede ver un gigante que podría haber sido un 19x22 cm y sin embargo la idea primera y general será ¿dónde metemos este gigante? y me lleva esto de nuevo, personalmente, al pensamiento orfebre de Bretón: "Sólo es imprescindible lo inútil". Con generosidad.
Juan Manuel Lumbreras del 3 al 30 de noviembre.
Observación final: Lo mejor de Antón, Antón Hurtado.


¡Es tan difícil ahora encontrar una persona!
Julio Ramón Ribeyro. "Prosas apátridas", Seix Barral, 2007.



21/10/2009

El laberinto (Metafísico) abstracto III

A mi amigo Pedro Palacios como si estuviera. Y para Pedro Morales, pasante de oficial de Juzgado en "El secreto de tus ojos" de Campanella, acribillado a tiros.

Dice J. Rondissoni en su libro Culinaria, para el mes de octubre:
Caza: Perdices. Codornices. Alondras. Conejo. Liebre. Faisán. Corzo. Jabalí.
Legumbres: Puerros. Alcachofas. Judías verdes. Col de Bruselas. Lombarda. Rábanos. Salsifis. Remolacha. Col. Setas.

Vino mi primo Enrique a verme, un sábado. Siempre estoy localizable en esos días. En el Metro. Y los domingos. Acompañado de su amigo Galán. También de Valdepeñas. En realidad venía a ver a mi hermano. Los primogénitos siempre han tenido prioridad. Pasar un rato con él, pero ese día, estaba indispuesto. -Id a ver a Carmelo. Y vinieron, los dos como uno sólo. Disfrutando de cada momento cómo saben hacer los que han compartido liebres y conejos a la lumbre en el campo.
Les pregunté dónde dejaron el coche. -En el Guggenheim. -¿Y qué os ha parecido?. -Yo no soy de los lugares, soy de las personas, primo. Me dijo como santón que lo fuera de algún lugar sagrado. Equidistante.
Es la ética, pensé, de los que durante toda su vida observaron, tan sólo, el oficio y el servicio. Mi pariente fué principal de un hotel, en sus mejores años. Velaba por los que velan que todo funcione, al punto, que los señores clientes estén a gusto, cuidaba de la intendencia, del consumo, del beneficio. En un oasis aparente, entre millares de vides y tierras bien labradas, dociles, entre olivos, camino de Jaén. Acaso, en las cunetas, las bolsas de basura ocasionales de los conductores indolentes. Algún bidón de plástico manchado de aceite. Antaño, en los setenta y primeros ochenta, cuándo no eran autovías las nacionales y no se pagaba por rodar a Córdoba, Sevilla, Cádiz... Pienso que se iba más lento. Había que reducir, porque se cruzaban los pueblos de Norte a Sur. Del Sur para Madrid, muchas veces. Adelantando por la izquierda, a duras penas, entre tractores en vendimia y cosechadoras en julio. Inmensas. Compartiendo el placer vacacional con los currantes del volante, camioneros y lugareños que tienen la morada a tiro de piedra.
Enrique, mi primo, fué para mí un ejemplo de tío mayor con éxito. Me parecía estupenda su profesión liberal, que le procuraba tan buen asiento y buen aspecto. Eso sentía de chico en el pueblo y creo que se hace en los pueblos de ese modo también. Tan aparente. El resto queda, como en todas partes, para el interior de las casas. Y hay secretos que se mantienen por generaciones.
Aún no se porqué a mi primo le gustan las personas más que los lugares, pero tampoco yo me fío mucho de los paisajes. Disfruto de los paisajes muy celosamente. Me gusta mirarlos intensamente, como si no los fuera a volver a ver. Y sé que sabría ser fiel a alguno de ellos. A alguno que estuviera libre de accidentes, de remodelaciones. Inamovible. Sensible tan sólo a sus cambios naturales. Advierto que es rápida la vida, el desgaste de los tiempos y que anda la tecnología rápida, irrumpiendo, inasumible, de repente, entre verano y verano por arte de magia. En las lomas más altas con molinos, ¿qué digo? Aspas, tan sólo aspas gigantes, que a veces no funcionan y te preguntas que materia prima las moverán, qué coño hacen ahí, insensibles, incapaces, innecesarias. Así es que, me refugio de los paisajes en el interior. En casa. Disfrutando de un parque con tráfico infernal y dónde todas las personas se dirigen. ¿Adónde? -lejos del tráfico inicialmente.
Con mi primo y Galán bebimos encantados por el placer de vernos de nuevo. Prometió volver. Y volvió. Se quedó dos días. No fuimos al Guggenheim, porque sé, que en el Mercado hay más personas, que es lo que parece valorar mi primo. Y los fogones. Así que, compramos lo mío y lo suyo para llevar de vuelta a su familia, a sus amigos.
Enrique, tan físico, y aquí uno tan metafísico.
Leed cuanto podaís de Slawomir Mrozek, La mosca. Acantilado 92. Extraigo de su relato El Simple, este fragmento:

-¿Cuál es la diferencia entre física y metafísica?
-Física hay cuando una piedra cae de arriba abajo, y metafísica, cuando una piedra cae de abajo arriba.


Paso, salvo excepciones, rápido ante la obra paisajística. Soy más de las personas, primo. Metafísico. Empeñado en que la cosa caiga de abajo arriba.

ese pájaro pardo
que picotea el suelo
no es pájaro ni es pardo
al iniciar el vuelo.

Angel Crespo (fragmento) Alondras

Imagen: Mixta/lienzo 29x22 cm. 2009

15/10/2009

De nuevo Alberto Datas



quién eres, pequeño yo

(de cinco o seis años de edad)
que observas desde una alta

ventana: el dorado


ocaso de noviembre

(y que piensas: que si el día
ha de convertirse en noche

este es un hermoso modo de hacerlo)

E. E. Cummings
Búffalo Bill ha muerto. Hiperión 274

El laberinto (ignorado) abstracto II

"Yo nunca tuve tropilla
siempre montao en ajeno ..."

Jorge Cafrune
Milonga del peón del campo

Lo desconocido. Unas leguas hacia el sur o el suroeste. Unos diez kilómetros. Mi primo sabía y ... los mapas. Andábamos por el llano, camino del puente de hierro; con las vías del tren en paralelo. Cuándo empezaban a surgir las amapolas tenues, tiernas en los ribazos. Entre el sembrado. Luego cogeríamos sacos y sacos para los conejos, pero eso será otra historia, y los primeros brotes de hinojo azul verdoso. Nos aventurábamos recién comidos como si la noche no fuera a llegar nunca. Sin haber sido advertidos con prohibición alguna. La edad es suficiente motivo para la prudencia. En cada momento. Entonces éramos pequeños y nos podía la sensación de culpa, la intranquilidad de estar fuera de lugar. Alegres, jactanciosos, andábamos embebidos en el placer de ir. Con el sol de la tarde hacia el puente de hierro que contenía las vías del ferrocarril. Más adelante, pero más, estaba el agua. Inexistente. Siempre conocí la sequía en el río Jabalón. Se bebieron pronto el agua los pozos comunicantes, subterráneos de la tierra. Más abajo, más hondo. Río abajo, río arriba. Quedaban tan sólo unos remansos dónde nos dirigíamos. Al abrigo de una construcción de vaya a saber cuándo, resbaladiza de cemento. Una placa dónde se estaba bien entre baño y baño. Una evidente y extraña construcción, rara, en la naturaleza seca. Vestuario de una balsa de agua. Sola en muchos metros. La morada de algunos peces recién iniciados, diminutos y un centenar de juncos a los lados, la envoltura ideal de las roscas para los churreros. De los tallos recién hechos de mañana.
Allí nos sentábamos en la meseta gris. A la orilla del gran charco enlodado. Con un silencio cómplice. Joven. Más adelante duele más el silencio, cuando viene habitado de recuerdos antiguos y palabras no pronunciadas. Parecía mi primo un pez. Mi primo Vicentín. El más grande de la charca enlodada al fondo. ¡Tan brioso, tan moreno! Mi tía Tomasa decía: ¡Qué hermosura, Luisa, tus hijos, tan blanquitos! Eso si era verdad. Teníamos buena levadura, tal como dijera de sí Manolo Hugué a José Plá. En Vida de Manolo. Y pienso, ahora, más nos valía tenerla con un futuro tan incierto y la sequía.

Hasta el aire de entonces parecía
que estuviera suspenso, como si preguntara,
y en las viejas tabernas de barrio
los vencidos hablaban en voz baja ...
Nosotros, los más jóvenes, cómo siempre esperábamos
algo definitivo y general.

Jaime Gil de Biezma
Elegía y recuerdo de la canción francesa
(fragmento
, hacia 1964)

Nos volvíamos de allí como nos fuímos, infantiles, imberbes. Hay experiencias que no dejan poso. Ilesos, sabiendo que volveríamos en secreto. El campo de la Mancha siempre fué muy discreto. Inhabitado.
Mi primo Vicente sabía dónde estaba la poza que hospedaba el agua, cómo bálsamo. Aquella construcción en el cauce como pequeña muestra de por dónde debía ir cuando viniera. El agua. Yo no. Yo, sin saberlo, siempre estaba abstraído lejos de allí. Han transcurrido muchos años y hoy en las noticias han vuelto a hablar del secarral en que se han convertido las Tablas de Daimiel. Una agresiva turbera que arde por debajo. En el Guadiana. Apenas a unas leguas del lugar del que os hablo. Es una pena. Hay cosas que, cómo los recuerdos pesados, no parecen tener remedio.

"Tal vez alguien haya rodao
tanto como rodé yo
pero les juro, créamelo
que vi tanta pobreza
que yo pensé con tristeza
Dios, por aquí, y no pasó"

Jorge Cafrune
Coplas del payador perseguido
( fragmento)

Merecidos cariños a mis primos, Carmela, Paqui y Vicente Camacho que ahora está en Pinto. Yo aquí acabando la tarde del 15 de Octubre.

Imagen: mixta/lino, 29x22 cm, 2009

07/10/2009

El laberinto (gabinete) abstracto I

Sentado en el poyete del pajar. En el laberinto. Podía ver el brocal del pozo cerrado. Lo abría el abuelo al atardecer para sacar el agua de la mula. Agua para limpiar el carro y los aperos de labranza. Había una cuadra debajo de mi asiento para la mula con un comedero dónde mezclar la paja con un poco de cereal. Y una piedra gorda de sal. Yo le daba lametones para saber cómo sabía. Siempre igual. Sal. Para subir arriba, había que hacerlo por una escalera que, en precario, conocía el peso de mi abuelo y a regañadientes el mío. Son los secretos de las escaleras. Mi abuelo era menudillo y tenía en los ojos la gracia que le quedó del último carnaval. Era Carmelo muy guasón, muy carnavalero. Un compendio de sucesos y ocurridos dónde no se podía atisbar ni un ápice de gravedad. Bastante grave fue cuándo le quitaron sus tierras, con tanta familia, cuando "aquello". Luego se las fueron devolviendo pagando la totalidad de su precio o tan sólo las tasas. Eso fue cuándo los militares repararon en que estaba el campo yermo y las alimañas empezaban a tener comportamientos humanos y viceversa. En fin, un descalabro. Peor hubiera sido aparecer en una cuneta como sombra. Tan sólo como sombra de uno. Más seco que la mojama.
Me sentaba, digo, en el quicio del pajar que tenía sólo media puerta que no se cerraba en todo el año. Lo recuerdo bien, la puerta que no se cerraba y una madera arriba como ocasional minutero dónde colgaba el carrucho de hierro y la maroma. Por eso me ocurrió luego lo de la bicicleta. Ya llegado a Bilbao, con una cuarta parte de mis años. Por lo de la puerta, digo. El carrucho de subir la paja estaba allí, noche y día, a la intemperie. Casi como nosotros que corríamos desnudos calle arriba y calle abajo. La de la Trinidad. Al abuelo no le gustaba que revolviera la paja en busca de huevos, calientes, de gallina. Si enredas. No ponen, decía. Recuerdo que obedecía, disconforme, porque aquello era para mí cómo descubrir el mundo. Entrar vacío y salir lleno, con tantos huevos como cabían en unas manos pequeñas. Obedecía y miraba la paja tanta, para adentro. Sé que me decía, entonces, que aquella acumulación era lo más difícil de dibujar del mundo; luego he ido restando importancia a esos imposibles y ahora sé que todo dibujo comienza en un trazo. Me sentí bien cuándo vi las acumulaciones de Anthony Burgess, con su carga sarcástica-humorística de intensidad: Habitación de cajas de cerillas de propaganda, Habitación de televisores en blanco y negro, ...
Mi abuelo. Un día vino una de las vecinas que saludaban al pasar a Carmelete el herrero, la puerta de la fragua siempre abierta. Es por eso por lo que me pasó, luego, lo de la bicicleta.
- ¿Vas a ir al campo?. que quiero que me estañes el puchero. El de las lentejas. Que le tengo aprecio Carmelo, me hace mucho bien en la cocina. Total pa Enrique y pa mí!
- Para eso no tengo que dejar de ir al campo. Tráemelo. Y al día siguiente - ¿Está el puchero?
- Ahí lo tienes, hermosa, como nuevo. - ¿Cuánto te debo?. - Dos pesetas. - ¡No seas malo, Carmelo, con un duro está bien! - Pues dame lo que quieras, sorda.
Yo mientras tanto, "El que tiene un vicio o se mea en la puerta o se mea en el quicio", arriba al calor del pajar buscando huevos.
Imagen: óleo/lino, 29x22 cm 2009

04/10/2009

Tres Notas para un sólo paisaje



Mixta/cartón, 3-18x13 cm, 2008

Un día sacaré aquí en la ventana del blog las rebuscadísimas pinturas que me ha traído Alfonso Gortazar de Vietnam. Han puesto cuidado de artista, nuestros amigos, Merche Olabe y Alfonso para que tuvieran cierta contemporaneidad. Es natural que ellos prefieran comprar a artistas, lo sencillo hubiera sido haber entrado en una macrotienda para turistas donde es sabido hay "pongos" para todos los gustos. Es curioso como China, Hong Kong, Taiwan están tan cerca de todo el mundo. Es casi milagroso. Intenta tú mandar una caja de zapatos hasta Manzanares y verás lo que te pasa: el transporte te costará mucho más que el contenido. Pero volvamos al asunto, los pintores deberíamos coleccionar pintura, comprar pintura. Tener habitaciones llenas a rebosar de pintura, cuartos preparados para albergar pintura, kilos y kilos de pintura. Acrílicos, esmaltes, acuarelas, de suelo a techo. Todo pintura en sus variadas presentaciones, en botes de chapa, o de plástico, en botecitos, en tubitos de pintura, pintura, pintura. Será esta la inmediata sustituta de la bisutería y los abalorios en casa del pintor y luego.. ¿quién de nosotros sabe, a ciencia cierta, que pasará luego?.
Dice Ferreira: "El egoísta y el altruista no sólo se diferencian por lo que son, sino por el tiempo que tardan hasta llegar a si mismos. El altruista da una vuelta por los demás. El egoísta es más rápido". Un filón. Vergilio Ferreira. Pensar. Acantilado 138.
Saco estas breves notas aquí por su parecido en el tamaño con las que me han traído mis amigos en un bolsillito de la maleta cargadísima de kilómetros terrestres, aéreos.
Mis amigos Pedro José y Tere tienen también muy buenas notas en su casa, recuerdo especialmente dos firmadas por el pincel finísimo de Sarmiento, una: un baño de pies con señora en patio de casa castellana y también una siega. Coincidí con este pintor de la tradición colorista unos minutos en el estudio de los Roscubas de Hurtado de Amézaga, recién adquirido. Allí en una habitación tenía infinidad de tablas-notas. Nunca supe que le pareció a él mi ejercicio de tirar pintura por el suelo. Supongo que una barbaridad. Coincidí allí también con Josemari Campoy, marino y pintor, afincado ahora en Donosti, pero Josemari ha sido para mí sobre todo un amigo, un testigo en todas las tesoneras etapas de este maravilloso oficio. Como artista es merecedor de un capítulo aparte. Un abrazo.
Vienen a colación las notas porque recién leído "El pintor Joaquín Mir" de José Plá. Destino. Tomo conciencia de la importancia de esas obras menores, intercaladas, en la obra gigante de los artistas. Dice Plá: "Las dos cosas que llegaron a tener una valorización más alta en Vilanova durante la guerra, fueron las notas de Mir y el pescado fresco. Eso explica el porqué en las casas de los pescadores hay-o había- tantas notas de Mir adquiridas por trueque en aquella época".
Lamento no haber visto ninguna de esas pequeñas pinturas. La exposición en Bilbao de Mir ha sido una maravilla, más aún ahora que he leído la semblanza que del artista hace José. Impresionismo sin florituras. Claro que quizá faltaban esas notas. En otra cosa coincido con José Plá ahora: es el inicio de su Cuaderno gris. ¿Recordáis?. "Como hay tanta gripe ..." Aquel principio del abultado diario realizado el 8 de Marzo de 1918 cuándo el autor cumplía 21 años, es el mismo que debería haber usado yo para iniciar este ¿post? de estar haciendo uso de la verdad: como hay tanta gripe ... Convaleciente he podido enamorarme de nuevo de la prosa magnífica, dulce, del gerundés. Domingo, cuatro de Octubre de 2009. Es natural. Después de nosotros quedarán las notas más o menos valiosas ... y quedará ... la gripe.

28/09/2009

Termodinámica del horizonte


Madera pintada 16,5 x 9 x 6 cm, 2007

Primera parte

Lunes 28 de septiembre de 2009. Hemos viajado a Vitoria en coche la semana pasada. Dos días. Dos veces fuimos y volvimos dos veces. Gratificante siempre el desplazamiento que nos permite parar un poco el tiempo nuestro. Hacer, pasear otras cosas. Usar y mirar otro mobiliario urbano. Comprobar como marchan las cosas a dos palmos de tus narices, pero en otro lado. Y hay que ir, hay que moverse.
La primera fué el miércoles. Barazar arriba. Barazar abajo. Con Pedro Fraile. Acompañando a los grandes camiones puerto arriba, disfrutando de la vegetación bien domada de la montaña. Están los montes limpios. Llegamos como si hubiéramos ido por la autopista con su muestrario de rápidos coches y descapotables fuera de temporada, pero con unos euros más para el café. Como aquellos hermanos, según Leguineche, de Segovia; que vendían ajos. -Yo voy delante y los voceo a diez. Tú vas detrás y los vendes a siete. Nos los quitarán de las manos. El ahorro es el ahorro.
Llegamos a ver la exposición de Varenka Girbau en la sala Luis de Ajuria. Voy todo el camino sonriendo. El gracejo me lo ha producido la columna del Correo (23-09-09) de Juan Bas sobre los programas timo en la noche televisiva: milagrosos adelgazamientos mediante el té chino, artilugios vigoréxicos, lencería prieta que te hace parecer más alta, más delgada, con más pecho. En fin, más colorada, más amoratada, sin respiración, más muerta. Las cataratas de dinero, nombres de mujer que empiecen por Z. De joven pensaba que llevando los zapatos prietos bailaba mejor. ¡Y así los tengo!.
Me pidió el bueno de Juan una dedicatoria al darle el librito que hice para Antón Hurtado. Aprecio mucho la obra de Juan, y apenas pude garabatear, ruborizado, "a Juan el gran Juan Bas". Ahora añadiría: "vaya este librito que de tan buscado no es mío". Ocurre eso con las recopilaciones. Son casas muy habitadas. Debería la dedicatoria ser patrimonio tan sólo de los grandes, de los reconocidos o de los autores admirados ... o de los genios. De los genios de todos los tamaños: grandes y pequeños, como silos de grano o los de lámpara maravillosa.De los acompañantes y esenciales genios.
Encuentro esta en el catálogo "La sonrisa del mono" de Edu: "Vayan estos años con mi padre ..."

Óleo/ cartón 26x24 cm. Verdes, 2009

Segunda parte

Agradezco haber madrugado, pués si cabe hay en casa aún más silencio. Nada, excepto un ligero brote de gripe, me turba para dar forma a esto que quizá no sea del todo cierto, ¿qué es nada?, ¿qué es todo?. Conozco algunas acepciones de la nada. Esa cosa a la que le han dedicado los poetas tantas horas. Más no su realidad más grave.
Ahora sabes que hace el rojo
Al rojo le gusta caminar sobre la hierba verde
Ahora sabes lo que sabe el amarillo
Que el sol brilla porque a nadie le gusta morir
Y del azul: que el azul cerúleo se ve negro.
Para un niño a quién no le han dado nada
Poema de Lucebert dedicado a Karel Appel
Los dioses sabrán lo que es el todo. Hago café.
"Creen los mayas que al principio de la historia, cuando los dioses nos dieron nacimiento, nosotros, los humanos éramos capaces de ver más allá del horizonte. Entonces estábamos recién fundados y los dioses nos arrojaron polvo a los ojos para que no fuéramos tan poderosos" Eduardo Galeano. El libro de los abrazos.
Tercera parte
Segundo viaje. Nada hay mejor que esas mañanas de Jackson tirando pintura por el suelo. El viernes fuí con Antón y Nacho por autopista a Vitoria de nuevo, la vecina ciudad tan distinta y ahora con tranvía. A la inauguración, en Zuloa librería, de la expo de alumnos del taller de Imanol Marrodán impartido en Bilbaoarte. Fernando mi compañero de estudio está entre ellos. Encontré renovada y limpita la librería pero el espacio expositivo sigue siendo un pelín pequeño. De allí fuimos a la siempre esperada exposición de mis maestros Fernando y Vicente Roscubas en Trayecto. Los amantes del arte-cultivo tienen donde entretenerse. Especialmente buenas sus fotos plegadas, exposiciones embrionarias que pueden dar lugar a más exposiciones.
Nada mejor que esas mañanas de Jackson Pollock tirando pintura por el suelo. Me hago acompañar de tres buenos amigos, sobre la mesa: estoy por confesar que los míos son aquellos con los que puedo estar mucho tiempo en silencio. El pintor Joaquín Mir de José Plá, Destino; el carismático y precioso título: Toda la belleza del mundo de Jaroslav Seifert, Seix Barral, un libro que hay que leer tan despacio como aconseje su buen entendimiento y Formas de devoción de Diane Schoemperlen, Seix Barral, de donde he extraido la cita que Galeano quiso que todos supiéramos.
He subido del estudio pinturas sobre papel y cartón y elijo al azar una que padece esta ceguera, este polvo en los ojos de los dioses. Ya no hay horizonte posible ni perspectiva, seguimos enfangados en nuestra falta de pericia (con respecto a los dioses).
Nada mejor que esas mañanas, tardes, noches de Jackson tirando pintura sobre un lienzo en el suelo para no manchar el suelo.
Un vistazo a la cocina. Ajos, dos cabezas de las de a 7 €/ristra. Felices sean los dioses que no los necesitan, por aquí abajo desgraciadamente hay quién no tiene ni eso. Ni posibilidad de conseguirlo.

17/09/2009

A Luis Claramunt


Óleo/papel, 20x30 cm 2009
Aovadas las gallinas libres, sueltas .. nos recuerdan con su repetido picoteo nuestro vital movimiento circular.
"Cada noche hay uno que se queda dormido", Fabrizio Rondolino, Un lugar tan hermoso. Siruela 40.
O más.
Los hombres, las banderas, las praderas, las patrias, las cimas ...
Tengo hoy la edad, un poco más, que tenía Luis Claramunt cuando se fué en Agosto de 2000. En Zarautz. Observo mi interior y lo que ocurre a mi alrededor, mi capacidad de movimiento y de trabajo. La suma de proyectos y siempre en alza la suma de recuerdos. La acogida que tiene mi obra entre mis allegados. No puedo pensar en otro tipo de acogida. No sería real.
Pulo, limpio cada vez más los espejos en los que miro. Muy agradecido del hecho de mirarme. Estoy aquí!!!
Escribo con El País Babelia, 12-09-09, frente a mí. Abierto con el artículo sobre Baselitz. Asombrado por la foto grandilocuente de su estudio.
Luis Claramunt dispuso de tantos como ciudades dónde vivió, pero la suma de todos ellos cabría en el estudio del alemán y sobrarían metros para hacer un curso con multitud de alumnos. Un curso sobre pintura de acción, neoexpresionismo, arte vivo, llamémosle como se quiera. Cuentan que Luis pintó una temporada en Barcelona en un piso que era casa de comidas. No me corrijan soy muy terco. Dicen que ideó un sistema para hacer hueco entre las mesas sin montar mucho alboroto, cuándo los comensales habían dado cuenta del menú. ¿Quién no conoce los ingenios de Leonardo da Vinci?. Alguna mesa, quizá dispusiera de un sistema con poleas y cuerdas para ir a parar al techo. Realmente no sé como le fué a Luis con su obra, trabajó con buenas galerías. Juana de Aizpuru, se preocupa ahora por su legado pictórico. Sé que de pronto cogía un tren o un bus y se venía a Bilbao a mirar la ría desde los bares y cafeterías cercanos al Arriaga. A compartir opiniones, por allí lo conoció Iñaki de la Fuente, iba vestido siempre de negro y con pañuelo al cuello, dicen que tenía muchos trajes negros. De esa experiencia surgieron muy buenas interpretaciones de la ría. Eligió un modo de vida libre, en consonancia con su trabajo, nómada. Barcelona, Madrid, Sevilla, y también algunas ciudades de Marruecos fueron testigos de su ánimo. De todo su ánimo. Luis hizo inicialmente interpretaciones de los "clásicos", acuarelas. Conoció la pintura y quiso vivir en ella también.
Dice van Velde: "Si, está en mí, pero debo verlo y entonces alcanzo esos momentos maravillosos. En este proceso llegué a experimentar horas increíbles, porque es verdad. La pintura tiene posibilidades que uno ignora, y si se vive su vida, aún en la edad madura, todavía hay descubrimiento." Una vida secreta, Charles Juliet. La rosa cúbica 8. La edad madura de Luis se quedó corta. De ambos artistas he visto obra maravillosa en el Bellas Artes de Bilbao: De Bram van Velde en su colección permanente, de Luis en una colectiva y supongo que ahora estará en sus fondos. Los fondos. El fondo. Entre horas y horas de estudio, con independencia de sus medidas, es alentador saber que hay sitio en el fondo.
Conozco más casos de artistas con estudios diminutos, esa circunstancia no le hace ningún favor a su trabajo, pero eso será motivo de otro cuento. En la mesa de la cocina, a las siete treinta del dieciseis de septiembre. Reciclando cuartillas ...

14/09/2009

Gallinas


Óleo/lienzo, 33x24,5 cm 2009

A Luis Claramunt.

Las gallinas, durante todo el día
pasan delante de mi puerta abierta.
Van al corral, el centro de aquel valle
de todos los tamaños, siempre juntas;
las más grandes después, con las medianas,
unas detrás de otras más pequeñas,
algunas diminutas, y amarillas.
Casi todas azules mientras pasan
de distintos plumajes azulados,
encrestadas por ráfagas añiles,
las patas azulean por abajo.

Primeras en pasar, muy mejoradas
representan mayores extensiones,
las que siguen medianas, laterales
disminuyen un poco el azulado,
quedando reducidas, las pequeñas
a una raya estirada con frecuencia.

Van al centro del valle, a la derecha.
Cruzan delante de mi puerta, alguna
entra en el río y va, corriente abajo
hecha hilacha fugaz, hilo de agua.

Las gallinas. Manuel Padorno. Edenia, Tusquets 245

01/09/2009

Eduardo López


Eduardo López, 20x20 cm 1994

Uno
Iban los hombres de quintería. A arreglar los viñedos, las cepas, en invierno los olivos. A preparar el campo, a entresacar, quitar la piedra; Y daban vida de pronto a las casas solitarias que luego vemos en el paisaje. Ajenas. Iban para seis, doce o veinte días; cinco, ocho o diez personas. El campo, como el mar, es para estar en él. Iban cargados de lo necesario y ultramarinos, un listado de ellos que tenían en común mantenerse bien en el arcón, junto al pan durante días, o en la soga que hace de eje al pozo: sardinas secas para el pipirrana, bacalao para el tiznao y el moje con patata que harta mucho, harina de guijas o de almortas para las gachas, y pan en abundancia, es imprescindible para hacer las migas con uvas. El pan en el campo no endurece, si acaso, se asienta. Iban los hombres a la faena y quedaban las mujeres en el pueblo al cuidado del enjalbiego y el jornal, al cuidado de los niños, de los vecinos; de la observancia popular y los sucesos. Claro, que el campo entonces se encontraba mucho más lejos, eran tiempos en que al futuro año 2000 se le miraba con mucho cuidado. Con temor.
Cuando volvían los hombres surgían de boca de las mujeres, esporádicas, las cosas que pasaron. Me han dicho..., me dijeron..., sabes que..., dicen que... El hombre que estuvo a lo suyo, con la tierra, que volvió del horizonte con color a melón exclamaba a veces- ¡ A tí todo el mundo te dice cosas a mí no me dice nadie nada!.
Reúno en casa muchas más cosas de Edu López... sus dos libritos editados en Olerti Etxea: Prontuario de acéfalos y Turbinas, sus catálogos...


Y dos

... en cuanto a obra, un cuadro más. El hombre de alambre. Se trata de otro acrílico sobre DM de 20x20 cm. En él, aparece un hombre que asume su delgadez subido en un pedestal. "No te pido que te cuides esa delgadez extrema, sólo pido que me mires con una mirada buena", diría en una de sus trovas Pablo Milanés.
Y un dibujo que el artista me hizo llegar por uno de mis numerosos cumpleaños. A partir de los veintiuno ya no hay que contar, dicen en los pueblos. Creo que esa era la edad de la licencia militar. Pudiera este dibujo haberse caído de su catálogo "Dibujos" de 1998. Y contiene un texto precioso, es el adjetivo ideal para los escritos de Edu, titulado "Abierto todo el año". En él precisa el artista: "El dibujo es la parte dura del pensamiento, su material más óseo, su hermano pétreo, su exoesqueleto. El dibujo, algunas veces, recubre lo visto, lo pensado, y otras va dentro, viaja en el interior de las cosas pensadas hasta encontrar salida por la mano". Y lleva en portada otro dibujo que advierte a navegantes: Siempre pasa lo mismo, 1996.
Y es por todas estas cosas que os cuento que le echo de menos cuándo ojeo el precioso catálogo del Reina Sofía Dibujos germinales. Catálogo de dibujantes notables y otros que hicieron con él lo que pudieron: Chillida, Saura, Teixidor, Joan Ponç, Palazuelo o más cercanos María Gómez, Pello Irazu, Xisco Mensua, Berta Cáccamo, Abraham Lacalle, ... Claro, que para mí sigue siendo un enigma el asunto de los contenidos, y que tiene también un magnífico escrito de nuestra vecina Gentz del Valle: Bajo el triúnfo de la nieve.
Ayer estuve en Rekalde. Paseando sus calles, aunque parezca mentira, aún industriosas; he recordado el mundo o el antimundo de otra gran dibujante, Idoia Montón, excompañera de galería. Después en autobús, cuál paseo cultural motorizado, he llegado al Casco Viejo, por el Arenal, hasta Imatra donde, de nuevo, Edu López tiene una constelación de ¿treinta? obras. A través del cristal pude enamorarme de algunos de esos pequeños cuadros: Una silueta un perfil de una silla con la gota sobrante de su ejecución, un buen número de paisajes inhabitados, una destrucción con bombas que reclama: ¿te acuerdas ...?, un retrato de Hölderlin, ...
Acudo a los catálogos, a los textos generosos de Edu cuándo necesito sentirme prójimo de un todo mejor y futurible. He reparado que en los escritos, en Affo de Cos. Los motivos de la papelera; por ejemplo, de Edu no figura la palabra pintura. Y esto para mí es como, una panacea, un milagroso ungüento para los que aún practicándola todos los días sabemos que estamos en otra cosa. Estoy leyendo las confesiones de Bram van Velde a Charles Juliet en Una vida secreta, La rosa cúbica, 8. En él, Bram agradece a Beckett su comprensión y apoyo, al parecer fué el único que inicialmente lo hizo y cuenta que le escribió un texto en el que en ningún momento citó la palabra color. Naturalmente, entonces, la pelea del gran pintor, maestro del color, era otra. La supervivencia. ¿Se puede pedir más?.... Edu López y yo sabemos que su pintura es estar en todas partes y estar interesado en todo, todo incluídos los astros, los planetas, y todo. No en vano "El mundo es el objeto más grande del mundo", según el autor. Un placer. Espero vientos favorables para comprarle un pequeño cuadro de su última expo en Espacio Marzana, del que quedé prendado: Querido diario ... PUM. Apresúrate lector, yo puedo elegir otra obra. Dice Ciorán: "París es la ciudad dónde todos vienen a suicidarse. Todos buscan el triúnfo". Corrido el tiempo, ahora no sólo París es la capital del suicidio.
Es por eso que la cultura íntima-fabulosa de Edu López sale a la calle en cada comparecencia para recordarnos algo más y dónde estamos. Su taller se llama Planeta Imaginario y su país de referencia Madagascar. Firmado: La invitación a la tormenta.

29/08/2009

Pez



Óleo/tabla, 16x25,5 cm 1999

Primera parte
Hice peces hacia 1998, año en que expuse en La Brocha, "El coleccionista de menhires". Al más lindo lo titulé en la misma pintura, el título formaba parte del cuadro. Al modo de Magritte. Pinté Recuerdo de París. era un único y solo pez de los de ración, un salmonete quizá. Ya se sabe que cuando se viaja no hay que comer mucho, lo que priva es andar, conocer. ¿Imagináis subir a Eifell con unas alubias y un bacalao al pil pil?. Lo adquirió en la exposición Montse Arrufat. La buena de Montse que ya no está con nosotros. Ninguna edad es buena para morir, pero a los 52 menos, o sí, pero de ser así nos vamos todos y punto. Seguro que el planeta que habitamos lloraría nuestra ausencia. El silencio total. Disfrutamos mucho de la compañía de Montse, de sus siempre renovadas ganas de vivir, de sus regalitos tras sus viajes, tenemos tres pegados en la nevera, N.Y., Caminito y San Francisco. Un sinfín de kilómetros en una sola puerta. Cuando éramos novios nos dejaba su casa de Zeánuri para sedimentar nuestra relación. Colaboraba. También en esta ocasión quiso participar, tomó la exposición como si fuera suya. Y eso que la Montse era más de lectura, música y arte clásico. Recuerdo que tenía un cuadro de Lucía Cortés y el mío en su preciosa casa de Bertendona. Y se fué por sorpresa. Tenía la capacidad de atender-entender a todo el mundo y de indagar, benévola en el entendimiento. Y se fué por sorpresa un desdichado Enero de 2005. Atenta, como siempre fué con nosotros, también para este viaje vino a despedirse. Sé que los cuadros no eligen a sus compradores, pero doy fe que aquel pez "Recuerdo de París" está en este momento en buenas manos.
Segunda parte
"Un pez no es pescado hasta que no está en la barca" Erri de Lucca. La práctica diaria del oficio de pintor, de artista, conlleva nuchas horas accesibles: de búsqueda, de mirada en los otros. Véase a los comisarios incipientes buscándose en la franja de Berlín, en Centroeuropa, en E.E.U.U.. El artista también. Auspiciado por el encanto de Soutine, conseguí ir dando forma y concretando estas pinturas con figura. Siempre he tenido cercano el oficio de Gortazar. Por lo tanto creo que hay que concretar los pensamientos. Hay que pintar!! compulsiva o metódicamente. Alberto Rementeria ha hecho en su última exposición y su catálogo un buen tratado de lo que digo. Ahora la figura era un pez pequeño que casi ocupaba toda la superficie del trabajo. Dicen que las avestruces esconden en un hoyo la cabeza cuando padecen o se avecinan problemas. Algunos peces también. Aquí tenemos a este pez padeciendo la tormenta. De arriba. Las tormentas suelen venir así. De arriba.
Tercera parte
Cuenta el anecdotario del arte español, estoy seguro que lo habrá en otras partes, que José María Sicilia (Madrid 1954) recibió de su madre, cuando marchaba a París, una pesada maleta con latas de conservas, por si acaso. Allá se fué el artista gigante. Cuando llegó al estudio dónde pasaría unos meses trabajando y tras un vistazo salió a la calle. Una calle para su sorpresa inundada de pintores. Pintores de todo el mundo pintando "pret a porter" para turistas en París de todo el mundo. Pensó en la mala elección que había hecho al elegir la carrera, quería ser pintor en un mundo inundado de pintores, volvió con ese peso al estudio, dónde tras breve reflexión realizó un buen número de obras, pinturas, collages con el motivo mas cercano: los cartones de las latas de sardinas que le había, por si acaso, cargado su madre. Un pez no es pescado hasta que no está en la barca. Erri de Lucca.

25/08/2009

La Dama de Amsterdam


Escultura - 2007 - Medidas variables.

Del mundo extraordinario del trofeo.
Hay algo de cierto en aquel chiste en que un niño pregunta a su padre ante una numerosa maratón -¿qué hacen, papá, por qué corren? -Al primero le dan un trofeo. Indagando el niño pregunta de nuevo -¿Y los demás por qué corren?.
No es extraño que en cada una de las casas de este país haya algún trofeo, bandeja, copa de alpaca, etc... De unos años para acá, coincidiendo quizá con mudanzas, llegan bienintencionadamente a mi estudio. ¡Me regalan trofeos !. Por ahí vino la idea, surgió entonces rápida, a la primera, tan sólo hubo que esperar los tiempos de secado. Además contaba con la experiencia, la dinámica de los souvenirs de viajes a dónde nunca estuve (vease mi viaje cultural). Colaboraron todos sus elementos y como siempre los aledaños, la buena vecindad. La pintura, el cuerpo de marco de ventana, en ese tiempo nos cambiaban las de casa. Me gusta el recipiente de óleo Amsterdam, lástima que no queden. He guardado todos los que vacié como joyas de armario de barbero. Es familia de la Amante de titanlux. Pariente. Me gustan estas aproximaciones a la escultura, de hecho, hace tiempo que valoro mucho la escultopintura, especialmente la surgida del reciclaje y la que contiene elementos reconocibles de antemano, cotidianos. En fín, se le veía bien a la Dama. Hubo que ponerle la Banda de más bella del lugar. El trofeo en el trofeo. Y citar las fuentes. Merecedora de amor y para librarla de soledades futuras gusté de darle un compañero: un catálogo amarillo del mágico acumulador Carlos Pazos. ¿Será posible la soledad sin la presencia implícita de los demás?, de nuevo Vergilio en Pensar. El acantilado 138.
Confieso que nunca reciclaré mi escultura trofeo de Andreu Alfaro. Algunos premios se organizan bien. Muy agradecido a Carmen Calvo, al gestor cultural del Ayto de Godella y, naturalmente, al magnífico Andreu Alfaro.
Hoy hemos aprendido un poco más de tecnología para el blog. Ya somos interactivos. ¿Lo somos?. Gracias Antón. Esta obra es una de las que se pueden visualizar en Espacio Marzana .

13/08/2009

Invitados ...


mixta/papel 3- 21x10 cm 2009
... a la fiesta por ideologías. Empiezan las fiestas de Bilbao.

10/08/2009

Sin título RS 8-/31 de Rüdiger Schull



Rüdiger Schull. acrílico/lienzo 25x20 cm, 2001

Adquirido en la hoy ausente galería Bilkin, con la que realicé dos exposiciones: "Poderosas razones para irme de Cádiz" y "Gracias por las flores. Pormenor". Rüdiger fué uno de los buenos intentos de internacionalizar la atmósfera de la galería. Muy buena exposición, muy buen artista. Adquirimos otra obrita para regalar. Todavía no entiendo porqué no vendió todo. Y lo que os rondaré. Un artista con todas las cualidades dentro de la exigencia contemporánea. Pero es lo que hay, esto es lo que hace veraz la poesía de Javier Aguirre Gandarias y su fragmento:
...y aunque todos tenemos algún derecho
a reivindicar la imagen de Júpiter y Apolo
y, en cierta medida, la de Saturno y Afrodita, lo más divino
es que nos vamos y nadie nos ha visto.
Está claro que algunos hemos consumido gran parte de nuestra capacidad de asombro, pero gracias al cielo conservamos intacta la esperanza.
El amor no ha llegado a su punto más alto
si aún se preocupa de ser visto por otros. (fragmento) John Donne, hacia 1592.

Trasunto



Mixta/lienzo, 180x180 cm 2007

"Antes, durante o después del asunto". Al final del día y en la medida en que soy desconocido pienso con Ferreira: Tengo en mi más posibilidades que todas las realizaciones que haya podido realizar. Estoy leyendo ahora El experimento Velazquez de Michael Gruber. Alfaguara 2009, conforme avanzo, con lentitud como os dije que leo, tengo la impresión de estar de nuevo con William Gaddis y sus Reconocimientos, Alfaguara 1987. Un pintor con un dominio virtuoso de las técnicas de los maestros del pasado, etc ... anuncia su plica publicitaria. No dejo a medias ningún libro, así que pasado un tiempo, estaré preparado para hablar quizá más de él.
He compartido, de mañana, un bocado con Antón Hurtado, breve, inquieto. Hemos hablado poco. Es mejor compartir la alegría. Las ocupaciones, las preocupaciones, están antes que la opinión.
En el libro mencionado, que ahora leo, hay una cita del Quijote, un gancho extraordinario:
-Yo apostaré-dijo Sancho- que antes de mucho tiempo no ha de haber bodegón, venta ni mesón o tienda de barbero donde no ande pintada la historia de nuestras hazañas; pero querría yo que la pintasen manos de otro mejor pintor que el que ha pintado a éstas.
-Tienes razón, Sancho-dijo don Quijote-, porque este pintor es como Orbaneja, un pintor que estaba en Úbeda, que cuando le preguntaban qué pintaba, respondía: "Lo que saliere"; y si por ventura pintaba un gallo, escribía debajo: "Este es gallo", porque no pensasen que era zorra.
Miguel de Cervantes, Don Quijote.
Trasunto. Un homenaje a mi abuelo Carmelo Camacho Román del que en adelante os hablaré para la mejor comprensión de estos trazos de colores. Por hoy ha sido suficiente. Saludos para Alberto Palomera.

05/08/2009

Vainas


Vainas. De villa Pelusa, la finca de Tere.

Los pájaros son pájaros




Mixta/tabla, 27x20 cm. 2009

Días atrás conocí a un señor que, a mis ojos, antes tan sólo andaba en bicicleta, pausadamente, como corresponde a esa edad. Medido ya el respeto de y por las cosas. Me pareció un buen hombre. Vino a cerrar con un saco los girasoles grandes -los pájaros son pájaros- dijo. Ningún general me hubiera dado mejor una orden. "Las vidas tienen el tamaño que su ritmo les impone", escribió en PENSAR (el acantilado, 138) Vergilio Ferreira. ¿Congeniamos?, no lo sé. Tampoco importa. Rescato esta tabla del taller. Pudiera ser una pintura automática, inherente a esos cursos interesantísimos que se imparten aquí o allá. Evaristo recomienda también, en tierra medianamente fértil regar poco los frutales jóvenes, recién plantados y lo hace extensivo a algunas verduras de la huerta -se vuelven la raíces sencillas-. Con esa dinámica busqué esta imagen. Esta pequeña tabla. Con poco riego -que me sorprenda, decía, que me sorprenda.
Siempre recordaré, la imagen de furor que me transmitiera Frederic Amat. En San Sebastián, en Arteleku. Joaquín Lara realizó un cursillo con él. Le he seguido luego, siempre. Es también uno de los artistas viajeros, maestros de lo inacabadio y del fragmento. Y volviendo a Ferreira "La obra de arte inacabada o mutilada, el esbozo, el fragmento. Nos fascina más que nunca. Porque lo más importante de una obra de arte es lo que no dice. Es el no decir que sobre todo hoy se puede decir. El fragmento o lo inacabado acentúa la voz de la imaginación, antes de ser la del perfecto silencio. Y el silencio sin más es hoy nuestro modo de hablar. Es decir, la única forma de que la razón tenga razón".

30/07/2009

Tres malogrados



Mixta/papel, 3-10x21 cm. 2009

Llegan al buzón invitaciones para inauguraciones. Avisos. A veces no es posible cumplir con su llamado. Agradezco, no obstante, todas ellas. Desde hace tiempo las uso para dejar lo que sobra en el pincel. De todos modos se llega a la pintura. Presenté en Dénia una obra conjunta con 45 de estos trabajos. En algunos lugares estarán reclamando aprecio. Confío en lo que proponen. Congelados una vez se los cierra con cristal. Ya no es posible ni un ápice más de pintura. Los voy elaborando con el optimismo del paso de los días.... pudieran ser apuntes, fragmentos, no irán en formación a ninguna contienda, pero me gustará un día convocarlos a todos, de nuevo, como ejército que llamara a la reserva. Seguramente me llevaría una sorpresa. Genéricamente los llamo "malogrados".

N-634 de Ricardo Antón Troyas



Acabamos de llegar. Tiempo para ordenar el frigorífico. Coger, de nuevo, templanza en casa. ¡Qué lejos se encuentra todo desde aquí!. dirían los que parece que estuvieron en la Luna. Traemos el sol que pudimos hurtar en Covarrubias. Recluidos allá en un paseo concreto. Muy contentos de compartir con nuestros amigos el riego, el sol. Los cangrejos. Pedro y Mª Luisa estuvieron también agasajándonos con su prontitud al acudir al llamado de Tere. Disfrutamos. Vimos el Museo de Burgos, con especial interés porque allí vivió Pedro José, hubo que adivinar dónde estaba su habitación, estupendo Museo con un patio precioso. Y la casa del Cordón, fabulosa su restauración y sus magníficas puertas de Amadeo Gabino, reposaba por allí una abultada exposición de Salvador Dalí. Acabamos de llegar pero ya hemos rebuscado en el fondo de las maletas para saber si nos queda tiempo. Necesitamos tiempo después de los últimos, cobardes estallidos. Para recuperarnos, repararnos. Silencio. Nos estregamos de nuevo a nuestras cosas. En un rincón inconfundible de casa esta pequeña, apreciada obrita de Richi Antón. En el nuevo estudio de su padre, he visto dibujos a lápiz, a grafito, magníficos de fin de carrera de este amigo-activista cultural. Esa es la lucha que nos gusta. Cuelgo de nuevo la obra en su lugar. La adquirimos en su exposición de Amasté allá por Marzo del 98. N-634. Un estudio sobre la velocidad y un artista preocupado que pasaba por allí. Imprescindible.

16/07/2009

Venecia



Esta imagen pertenece a la exposición que realicé en la desaparecida Galería Bilkin en 2004. Es un trabajo basado en esos souvenir que adquirimos en viajes imaginarios. Conservo el físico. En este caso, el paso a bronce le da seriedad a la obra, con ella conseguí dejar de preocuparme por esos centímetros que el mar le gana a la ciudad cada año, ya he dado mi respuesta. La traigo aquí porque esta mañana he hablado de Manolo Valdés con un paseante desconocido, de su trabajo, de su escultura. La fama. Terminada la conversación cada uno a su avío. Sonrío. Me ha venido a la memoria ese estupendo cartel que leí en una tienda muy autosuficiente: "Venimos cuando venimos, nos vamos cuando nos vamos. Si cuando llegáis no estamos, es porque no coincidimos". Realmente, pese a quién le pese, este es un país de artistas.

12/07/2009

Balcón


Jazmín

11/07/2009

Regalo de cumpleaños de Fernando Biderbost


Dos dibujos coloreados. Fernando Biderbost. 2004-05

Aparece Fernando en el texto que confeccioné para Antón, "Inventario de conversaciones...". Breve pero fundamental. "Tengo en mi saber, digo, la opinión de un compañero que al ser preguntado por su trabajo, su arte, manifestó: -No sé, quizá con la vida no me bastaba". Le visito en el estudio para comunicárselo. Después de una lectura rápida. -Vengo de comprar cruasanes almendrados de la Suiza. Es el cumpleaños de Maite-. Me saca una caja sin tapa, hurga en un rincón en penumbra de una estantería. Su estudio está completo de él. Es el mejor modo de mostrarse: ¡entero, vivo!. Recuperándose aún de un horrible accidente. Me da el montón. Elige dos, me dice. Obediente se los entrego a Maite. Son de Fernando. Debo volver a llevarle un texto completo de aquellas conversaciones.
Siempre adoré esos locales abarrotados de cuadros, de anécdotas, de curiosidades. Los van sustituyendo por espacios mas impersonales, minimalistas. ¿En aras de la limpieza?. Quizá estos tiempos traigan menos cosas que contar, o el cuento sea algo más íntimo, transferible tan sólo mediante el juramento de la discreción. O quizá el cuento sea más vulgar, o más exquisito, o quizá pornográfico. No tengo duda, habrá vida mientras que podamos contarla. Nosotros, poco a poco, la vamos coleccionando. Salud Fernando.

09/07/2009

Propósitos posibles



Fotografía de Joaquín Lara. 2006.

Esta que veis es una creación de Jokin Lara, os ruego veáis sus fotos en fliker. Gran artista, buen amigo y mejor persona. De pascuas a ramos viene y tira de cámara. A lo bestia. Joaquín es genial, ni focos, ni paraguas, ni quítame de ahí esas pajas. Le he visto hacer fotos, fragmentos de pintxos de pulpo. Un fenómeno. La misma libertad que nos permitíamos con unos pocos años menos. De todas las que me ha hecho, creo que es mi preferida. Os cuento: estamos de vacaciones. Procuro, crontraviniendo la norma, ir al taller todos los días. Varado por las circunstancias recuerdo otros periodos estivales y cuanto echaba de menos pintar cada día. Aquí si que puedo decidir en que ciudad del mundo me tomaría un gin-tonic. Basta con cerrar los ojos. Abstraerse. Y que arree el que venga detrás. No tengo encargos, no hago retratos, pocos proyectos. Me ocurrirá un día, gracias al cielo que está por encima de los buitres, lo que le pasó al artista que vendió la finca a Bruce McClean en Menorca. Saludos desde Bilbao Bruce. ¡Buena suerte!- No soportaré a la opinión pública. Para eso no hay que ir a NY. La pintura de acción tiene estos mimbres. Este anecdotario de la resistencia. Ayer día gratis de Museo con Antón y Fernando vimos al mejor Zumeta, ¡que bién trabaja ese hombre!. Haga lo que haga, desde hace mucho tiempo ofreciendo libertad, color, versatilidad y en este caso además unos poemas de psiquiátrico que con Zumeta son mas creíbles. Va siendo hora de que las cosas se hagan bien. Y naturalmente la inmensa maravilla del gran Joaquín Mir. En total, o distinto, estamos mucho mejor que en Torrevieja. Y ahora, ensalada de endivias. Salud.

05/07/2009

Sin palabras


Últimos refuerzos del Athletic para jugar la UEFA y alcanzar la parte media de la tabla. Saludos Marijose y feliz verano.

Donde las jirafas


óleo/tabla, 18x25 cm, 2000
Domingo, acabo de entregar esta obrita a Amaia Atorrasagasti para el escaparate de verano de su taller en Espacio Philippe Pascal, de Irala. Ha pintado la fachada con vivos colores y el tema de la propuesta "Valor: se le supone". No conocía el espacio y me ha gustado, patio interior de comunidad de vecinos y las propuestas de Amaia, su alternativa arte-terapia, la actitud de respeto al trabajo personal. El desaprendizaje. La evolución-involución que pusiera tanto en práctica Datas con muy buenos resultados. Como dijera Darwin: Hay que adaptarse al medio. Mido 1,72 y bajando, dejé de crecer en estatura hace años, así es que nunca he visto el paisaje desde el lugar de las jirafas, pero me hubiera gustado, ahí queda una muestra de lo que me hubiera gustado ver. Como siempre, inconformista y ahora que acabo de leer las cosas de T. Lobsang Rampa (aunque hay quien dice que todo era una falacia, me pregunto: ¿qué es la mejor literatura? sino eso entre otras cosas maravillosas) me pido jirafa en futuras reencarnaciones. Por la mañana Joserra me acerca un cataloguito del primer Datas. Avanzamos. Y el amigo Enrique, "Amigos y amantes" de Iris Murdoch. Ha amanecido bien el domingo. Y ahora como haría mi madre regamos las plantas del patio, solo que éste está en un octavo.

03/07/2009

Retrato con avestruz


Fotografía de Joaquín Lara.

Síntomas (de los premios)



Mixta/papel, 4-21x10 cm, 2009
Os recomiendo la lectura de la novela de Pedro Ugarte "Pactos secretos", Anagrama, en ella el autor opina que cuando te den un premio pequeño no se lo cuentes a nadie; en los premios grandes ya se encarga la organización de contarlo. Pedro se refiere a los premios de Narrativa corta, si te ha costado un riñón conseguir hacer bien 4 folios, difícil lo tienen para hacer 300. Ocurre lo mismo con los premios de pintura, en mi currículum tengo alguno. Pero desde que me fueron concedidos me pasa lo que a aquel que conoció el mono en la selva, "no me llama, no me escribe, no se nada de él", es lícito que todo aquel que quiera organice premios, pero es sabido que la luz de la luna a veces no deja ver las estrellas, coincido con M. Leguineche que en los premios no sólo ganan los premiados. No obstante, seguiremos intentándolo. Pero todo esto crea una sintomatología en el autor. Y es parecido a la migraña, un persistente dolor de cabeza. Así que poco a poco hay que hacer como con el tabaco, ir dejándolo, ir dejándolo,.....¡Ah!, la portada del libro de P. Ugarte es una bonita pintura de Daniel Tamayo, saludos desde aquí, Maestro.

02/07/2009

El viaje cultural



Voy construyendo "souvenirs" de los países a los que nunca he ido. Son objetos que albergan muchos de los momentos que pasé allí para que no se borren de mi recuerdo. Supongo que este que veis es de India, Indonesia, Birmania, que es el país preferido de Manuel Leguineche, un gran contador de historias. Leo ahora su "Club de los faltos de cariño", un librito estupendo. Hace tiempo, que ante la magnífica demanda que tenía de mi trabajo, opté por la lentitud. Este curioso artefacto sirvió de motivación y movimiento.