16 jul. 2009

Venecia



Esta imagen pertenece a la exposición que realicé en la desaparecida Galería Bilkin en 2004. Es un trabajo basado en esos souvenir que adquirimos en viajes imaginarios. Conservo el físico. En este caso, el paso a bronce le da seriedad a la obra, con ella conseguí dejar de preocuparme por esos centímetros que el mar le gana a la ciudad cada año, ya he dado mi respuesta. La traigo aquí porque esta mañana he hablado de Manolo Valdés con un paseante desconocido, de su trabajo, de su escultura. La fama. Terminada la conversación cada uno a su avío. Sonrío. Me ha venido a la memoria ese estupendo cartel que leí en una tienda muy autosuficiente: "Venimos cuando venimos, nos vamos cuando nos vamos. Si cuando llegáis no estamos, es porque no coincidimos". Realmente, pese a quién le pese, este es un país de artistas.

1 comentario:

Antón Hurtado dijo...

A mí la jofaina, también a mí, me trate recuerdos de viajes, pero no de allí en la mar, no, a mí del camino. Tan descreído y metiendo los pies en la palangana para ser lavados por una "Magdalena" en Eunate.
Carmelo, con estos calores estaría bien que nos enseñaras la piscina para aliviar estos días de calor, no por la piscina si no con la escultura misma.
Saludos también para tus/mis amigos.