23 abr. 2010

230 poetas. Petit Hotel Palacio de Arana



230 poetas. Apenas dejo un resquicio de luz entre escrito y escrito. Celebro que estoy terminando una amena obra de Veit Hainichen. Los muertos del Carso. Siruela 121. Policíaca. Me compraré más de este autor. Los hechos se desarrollan en Trieste y alrededores. Lugares desconocidos para mí. Allí paró Libe. Esposa multifacética de Leonardo Gª de la Mora, hermano de Pedro José y políticamente de Tere Carcedo, que ya son de esta casa. Libe, nuestra amiga de vuelta en autobús desde Bulgaria. Accidental vuelta en autobús. Alternativa pesada y costosa al avión parado por el volcán ceniciento de Islandia. Pesada y peligrosa alternativa fraguada muy lejos. Donde los hombres, caprichosos y salvajes, no hablan a las mujeres. Hay mundos peores que el peor mundo imaginado. Todavía tienen paño para escribir los autores. Los defensores de una tierra más justa y equilibrada. Leo en la calle un cartel para las jornadas de la Tierra y su viñeta de Quino "Seguimos construyendo la destrucción del futuro. Rogamos sepan perdonar las molestias". Es, como sabéis, el mismísimo creador de Mafalda.
Sigue pasando el tiempo. "Nos vamos haciendo viejos" dice Silvio Rodriguez en sus memorables letras cantadas. Inexorable e impacientemente estamos metidos en el reloj inmenso, rojo de Anish Kapoor, como cera, como masa derretida, como magma arrastrado por un agigantado minutero que crea rebaba a su paso. Impresionante su exposición en Bilbao. El Guggenheim es hoy un lugar dónde ir a quedarse. Estupefacto y quieto durante días, con sus noches vascas aún frías. Pobres los que tengan la calle como tejado. ¿Qué le ocurre a un corazón cuando no produce amor?.

O 231 poetas. Me pidieron pintar la columna del Petit Hotel Palacio de Arana, en la Ribera con Bidebarrieta, junto al Arriaga. Allí me fuí con mis bártulos y la idea primera de la democratización del ingenio, del genio. Lo que hay que hacer. "Después vendrán las flores, ahí está el juego ... " escribió Edu López. Ahí os muestro el trabajo, como una parte más del mobiliario de la recepción, porque fué así como se hizo. No en las mejores condiciones, con el espacio a pleno rendimiento.
Y así firmando salimos del apuro, de la vergüenza. Como salimos del funeral de Tasio. Avergonzados de ser tan efímeros, tan frágiles, tan débiles. Él luchó de lo lindo. Trabajó duro. Él nos hizo la casa dónde escribo. Un hombre que tenía un tratado propio de las buenas formas. Una de las txapelas mejor vestidas de Bilbao. Espéranos en el cielo, en el mar o donde tú quieras ... Reencarnado me gustaría encontrarme con él, con Paco y con mi padre, con el tío Roberto "Pesuco" porque le vaciaron un ojo con ese elemento del juego de la Tángana manchego. Y con Iñaki Villanueva "Peloduro" que se tiró de una ventana o lo tiraron apareciendo en el maltrecho patio de una comunidad de vecinos de la calle Cortes. Lo homenajeo constantemente con mi actitud de llevar el pelo largo. Claro que el suyo era rubio. ¿No os lo había contado?, fué con él que trabajé en aquel cementerio. De muertos anónimos, poco célebres. ¿Qué le pasa al corazón cuando no es capaz de producir amor?, ¿qué le pasa?.

Hay una reunión de poetas en cualquier lugar, cada uno a su modo dice las cosas. Sin actividad contable y faltan muchos. Hay uno que es el primero. La bondad de sus letras es proporcional a los trabajos publicados. A la importancia de su editorial. Muchos viven de la poesía, excepto los poetas. Os prevengo del sueño de los editores. Y de los editores que bostezan. Los poetas entre tanto viven. 24 horas en la acción de arrastre del minutero del tiempo.

232, 233, 234 poetas y Uno, William Ospina

NUESTROS MUERTOS

No están en parte alguna,
ya son hierba y estrellas,
pero su sombra enturbia las palabras
y sólo a veces pasan por la mente,
vagan por nuestras almas, reclamando
lo que nunca les dimos.

3 comentarios:

Eduardo Alvarado dijo...

Carmelo, las columnas geniales y los textos también, como siempre!

PD: Por favor, quisiera enviarte algo... puedes indicarme en un e-mail tu dirección?

Antón Hurtado dijo...

Eduardo, tan amigo nuestro, todavía no ha visto el trabajo "in situ". La columna podrían ser 230, o son. La verá en otra vuelta.
Estuve viéndola con Nacho, ayer. Nos encantó. Siempre habría estado bien la hicieras donde la hicieras. La infinidad de sutiles grafismos, su ligereza, lo fácil que has hecho algo tan difícil...
Muy bien Carmelo.

Carmelo Camacho dijo...

Gracias¡¡ Los empleados me animaron en todo momento. Si habia de dejar el Casco Viejo pensé que este era un buen modo de hacerlo. Bienvenido, Antón.. SAlud.