29 ago. 2009

Pez



Óleo/tabla, 16x25,5 cm 1999

Primera parte
Hice peces hacia 1998, año en que expuse en La Brocha, "El coleccionista de menhires". Al más lindo lo titulé en la misma pintura, el título formaba parte del cuadro. Al modo de Magritte. Pinté Recuerdo de París. era un único y solo pez de los de ración, un salmonete quizá. Ya se sabe que cuando se viaja no hay que comer mucho, lo que priva es andar, conocer. ¿Imagináis subir a Eifell con unas alubias y un bacalao al pil pil?. Lo adquirió en la exposición Montse Arrufat. La buena de Montse que ya no está con nosotros. Ninguna edad es buena para morir, pero a los 52 menos, o sí, pero de ser así nos vamos todos y punto. Seguro que el planeta que habitamos lloraría nuestra ausencia. El silencio total. Disfrutamos mucho de la compañía de Montse, de sus siempre renovadas ganas de vivir, de sus regalitos tras sus viajes, tenemos tres pegados en la nevera, N.Y., Caminito y San Francisco. Un sinfín de kilómetros en una sola puerta. Cuando éramos novios nos dejaba su casa de Zeánuri para sedimentar nuestra relación. Colaboraba. También en esta ocasión quiso participar, tomó la exposición como si fuera suya. Y eso que la Montse era más de lectura, música y arte clásico. Recuerdo que tenía un cuadro de Lucía Cortés y el mío en su preciosa casa de Bertendona. Y se fué por sorpresa. Tenía la capacidad de atender-entender a todo el mundo y de indagar, benévola en el entendimiento. Y se fué por sorpresa un desdichado Enero de 2005. Atenta, como siempre fué con nosotros, también para este viaje vino a despedirse. Sé que los cuadros no eligen a sus compradores, pero doy fe que aquel pez "Recuerdo de París" está en este momento en buenas manos.
Segunda parte
"Un pez no es pescado hasta que no está en la barca" Erri de Lucca. La práctica diaria del oficio de pintor, de artista, conlleva nuchas horas accesibles: de búsqueda, de mirada en los otros. Véase a los comisarios incipientes buscándose en la franja de Berlín, en Centroeuropa, en E.E.U.U.. El artista también. Auspiciado por el encanto de Soutine, conseguí ir dando forma y concretando estas pinturas con figura. Siempre he tenido cercano el oficio de Gortazar. Por lo tanto creo que hay que concretar los pensamientos. Hay que pintar!! compulsiva o metódicamente. Alberto Rementeria ha hecho en su última exposición y su catálogo un buen tratado de lo que digo. Ahora la figura era un pez pequeño que casi ocupaba toda la superficie del trabajo. Dicen que las avestruces esconden en un hoyo la cabeza cuando padecen o se avecinan problemas. Algunos peces también. Aquí tenemos a este pez padeciendo la tormenta. De arriba. Las tormentas suelen venir así. De arriba.
Tercera parte
Cuenta el anecdotario del arte español, estoy seguro que lo habrá en otras partes, que José María Sicilia (Madrid 1954) recibió de su madre, cuando marchaba a París, una pesada maleta con latas de conservas, por si acaso. Allá se fué el artista gigante. Cuando llegó al estudio dónde pasaría unos meses trabajando y tras un vistazo salió a la calle. Una calle para su sorpresa inundada de pintores. Pintores de todo el mundo pintando "pret a porter" para turistas en París de todo el mundo. Pensó en la mala elección que había hecho al elegir la carrera, quería ser pintor en un mundo inundado de pintores, volvió con ese peso al estudio, dónde tras breve reflexión realizó un buen número de obras, pinturas, collages con el motivo mas cercano: los cartones de las latas de sardinas que le había, por si acaso, cargado su madre. Un pez no es pescado hasta que no está en la barca. Erri de Lucca.

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